Pachuca. Tres historias asombrosas analiza el comportamiento autodestructivo de la humanidad, evidenciando la crueldad, ambición y falta de respeto por el medio ambiente de "cierto animal racional" desde que fue creado, hasta su destrucción en manos de un creador arrepentido que simplemente lo hace bolita y lo arroja.
Con un teatrino, dos pantallas de metacrilato, una lap top, luz, sombra y títeres de cartón, Diego (titiritero del show) trató de hacer conciente al público sobre los desastres que vendrán si no cuidamos al planeta: luces de colores chillantes y la cabalgata de las Valkirias de Wagner, a un volumen casi insoportable, molestaron a los asistentes que se tapaban los oídos.
"Intentamos molestar los ojos y el oído, hemos pensado molestar el olfato también con un olor horrible, porque es la destrucción, para poner un espejo en la pantalla, que el hombre se vea reflejado y actúe", comentó José Diego.
"A este tipo de teatro nosotros le llamamos sombras chinescas, pero no lo son. Más bien son sombras contemporáneas, como las que se elaboraban en Francia e Italia en el siglo XVIII y eran lo más cercano al cine antes que éste surgiera, claro, nosotros le incorporamos nuevas tecnologías, usamos la computadora para controlar iluminación, música y silencios; por eso algunos nos han catalogado como cine en directo", comenta acerca del recurso.
"Todo el material lo hago yo, excepto el diseño de las marionetas, que lo hace Juan Pedro Riego, luego las elaboro y les pongo articulaciones, de hecho soy técnico en computación y contable, estaba en un grupo de teatro de la universidad, cuando salí alternaba ambas cosas", continúa.
Sobre la relación marioneta-titiritero: "El titiritero siempre dice que la marioneta es una extensión, yo no sé, ¿Tengo 95 extensiones de mi mano? No es que sean una extensión pero sí hay un ritual, una danza, más bien yo intento hacerlas parecer vivas, lo que sí es una extensión de mi, es lo que yo quiero comunicar.
Foto: Roberto Villalpando / Síntesis